Coplas populares a Ntra. Sra. del Valle
COPLA POPULAR
Nuestra Señora del Valle,
Con su ternura y bondad,
Es mi alegría y consuelo
Desde que yo supe andar.
Ella es mi niñez
Mi cuna meció,
Por eso desde niño
Tanto la quiero yo.
Tu manto poderoso
Que cubre al pecador
Proteja Madre mía
Mi pobre corazón.
Prodigio de Dios
¿Quién vive sin Ti?
Madre mía del Valle
Acuérdate de mí.
COPLAS DE LOS CAMPANILLEROS
I
En tu puerta están las campanillas
Con lengua de bronce te vienen a llamar,
Que te llama la Virgen del Valle
Para que al Rosario vaya sin tardar.
¡Levántate ya!
¡Levántate ya!
Que de oriente la rosada aurora
Pronto con sus luces el día traerá.
II
Es la Virgen del Valle Alcaldesa
De la Fortaleza que el Templo creó,
Y su mando de Amor, que no cesa
Es sereno impulso que conduce a Dios.
¡Creo Madre en vos!
¡Creo Madre en vos!
Porque siendo Hijo de María,
Nunca olvidaría que soy Hijo de Dios.
III
El soldado que allá en campaña
La bala enemiga escucha silbar,
De la Virgen del Valle se acuerda
Postrado le reza y pide piedad.
¡Y en su santo orar!
¡Y en su santo orar!
Llora, saca del pecho una estampa
La mira, la besa y vuelve a rezar.
IV
Yo quisiera que todos los hombres
Se desengañaran y fueran a ver
A la hermosa Paloma del Valle
Que quita las penas y tiene que ver.
¡Puesta en su dosel!
¡Puesta en su dosel!
Con el Niño de Dios en los brazos
Repartiendo gracias al amanecer.
V
En el año del cincuenta y cinco
El quince de agosto la Virgen salió
Recorriendo las calles del pueblo
Que de un gran contagio víctima se vio.
¡Qué desolación!,
¡Qué desolación!,
Nuestro pueblo imploraba clemencia
Y la Virgen Madre clemencia otorgó.
VI
Noche clara de estrellas radiantes
La Virgen del Valle sale en procesión
Tan hermosa cual sol rutilante
Que el pueblo venera con gran devoción
¡Y en su gran fervor!
¡Y en su gran fervor!
Engalanan las calles y plazas
Con luces y flores, cual prueba de amor.
VII
El labriego que en campo de Utrera
Curvado a la tierra derrama sudor,
Un momento el trabajo suspende
Y a los cielos tiende su fiel corazón.
¡Esta es su oración!
¡Esta es su oración!
Dadle madre salud a mi cuerpo
Que es pan de los hijos de mí corazón.
VIII
Fue en un año del pasado siglo
Cuando la Señora del Valle salió,
Y su Gracia y su misericordia
Sobre el pueblo enfermo, vida derramó.
¡Feliz curación!
¡Feliz curación!
Que La palma guarda en su memoria
Como antigua historia en su corazón.
IX
Noche clara del quince de agosto
Para el palmerino de viva emoción,
Pues que arriba de País lejano
A poner la Virgen en su corazón
¡Da la sensación!
¡Da la sensación!
De que al verlo sonríe maría,
Con esa alegría de Madre de Dios.
X
Palmerino, si el pueblo dejaste
Pon tu pensamiento en el Torreón
Que elevara el fiero Almohade
Y que luego ha sido lugar de oración
¡Pon tu corazón!
¡Pon tu corazón!
En la Pura y Blanca Azucena
Que La Palma llena con su aparición.
XI
Que serena y que majestuosa
Pasea la Señora por vías de paz
Donde el fuego brota como rosa
Por la más hermosa rosa del altar.
¡Qué bella que va!
Bajo el manto de plata y de flores
Derramando amores por nuestra ciudad.
XII
Ya la Virgen del Valle no es reina
Porque alcanza el grado de alta emperatriz
Y este pueblo de gracia y blancura
Al besar su mano se siente feliz.
Ya nos tiene aquí
Ya nos tiene aquí
Todo el pueblo en torno a su Patrona
En cuya corona brota el alhelí.
XIII
Tú eres Madre del Dios de los cielos,
Tú eres la más bella de la creación
De tu seno nos nació el Mesías
Que ha traído al mundo nuestra salvación.
Cosa de razón
Si por ti vino Cristo a los hombres
Por ti Madre mía iremos a Dios.
XIV
Es el quince día de la gracia
En que la Señora viene a consolar
Al doliente, triste o abatido
Que se siente herido sin otro esperar.
Fuente que al manar
Torna el vuelo en vivísimo gozo
Y todo es hermoso en su caminar.
XV
Es la Virgen bella y elegida
Luz de nuestras almas que marchan hacia Dios
Es la senda segura del Valle
Cogida a su talle marcha el labrador
Y hasta el pecador
Al mirarla encuentra indulgencia
Porque su clemencia no niega el perdón.
Sevillanas a Ntra. Sra. del Valle
Madre mía del Valle,
Reina y Señora,
mira este pueblo tuyo,
como te adora.
Los palmerinos
de tu Ermita del Valle
somos vecinos.
Cuando suena del Valle,
la campanita,
todo el ser con el alma
hondo, se agita.
Ay que detalle
tiene la campanita
Niña, del Valle.
Con la Virgen del Valle
sueño despierto,
y así lleno de rosas
todo mi huerto,
cada mañana,
la Señora del Valle
es mi hortelana.
Cuando sale a las doce
la Gran Señora,
La Palma enamorada
justa, la adora.
Y en la gran Plaza
las lágrimas son flores
de amor y gracia.
En el quince de agosto:
pólvora y canto;
los cohetes se estallan
junto a su manto.
Que letanía
de amor, reza a la Virgen
La Palma mía.
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